Testimonios

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María Vittar

Los médicos me habían dicho que no podría quedar embarazada, y yo tenía un gran deseo de ser madre. Luego de pasar por muchísimas terapias, conocí a Diego. Me dijo que íbamos a trabajar y que quedaría embarazada. Al salir del consultorio comencé a sentir una sensación extraña en el pecho que, en cuanto me senté en el auto, comencé a llorar sin poder parar. Previamente había hecho tratamientos diversos para quedar embarazada, sin éxito, y luego de conocerlo a Diego, al poco tiempo quedé embarazada naturalmente de mi primera hija. Los médicos no lo podían entender, lo calificaban como milagro.

Después de muchos años de aquel contacto con Diego, me diagnosticaron un cáncer terminal. Diego me aseguró que me iba a curar más rápido de lo esperado. A los dos días de verlo a Diego, tuve una hemorragia que se llevó al cáncer. Los médicos tampoco han podido encontrarle explicación.

Hoy soy una mujer sana y plena gracias a él.

Si alguno no encuentra una terapia para algún tema en particular, lo recomiendo, es único y muy especial; yo lo quiero muchísimo a Diego, lo tengo tatuado en mi corazón y estaré agradecida por siempre.

Recomendamos escuchar el audio con el testimonio completo:

María Vittar - Testimonio
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Juan Manuel Beccaglia

"Diego está lejos de ser un amigo convencional. Es uno de esos amigos que todos queremos tener y no tener al mismo tiempo. Es un amigo sumamente incómodo que te sacude esa comodidad que tanto nos gusta y tanto nos daña. Uno puede conspirar en contra de sí mismo todo lo que desee, él simplemente no va a estar ahí para ayudarnos a hacerlo. Es un amigo incómodo, pero es sumamente efectivo para aquellos espíritus sinceros y de buena voluntad.

Diego me mostró que puedo ser amigo de mi mismo, respetarme, abandonar los procesos de auto engaño, y utilizar mi miedo como una fuerza que no inmoviliza, sino que invita a la acción."

Guillermo Aguirre

"Conocí a Diego a fines de 2011, unas semanas antes que se conociera mi diagnóstico de Linfoma de Hodgkin. En aquel entonces, con la incertidumbre de esperar los resultados y tratamiento a realizar, llegamos a Diego junto a mi familia, quien me dijo: “Guille, en junio/julio vos estás curado, quédate tranquilo”. Sus palabras y su forma de hablar nos dio esperanza para todo el proceso que siguió. A mí y a toda mi familia.

Comenzamos a vernos semanalmente, transitando un camino en el cual me enseñó a no volver a enfermarme. A través de la terapia, hacíamos ejercicios de exteriorización de energía, de soltar la parte tóxica de mis vínculos, y aprender a ser libre.

Luego de un tratamiento de 5 meses y acompañado de un equipo médico de excelencia, me sané efectivamente, realizando la última sesión de quimioterapia a fines de mayo 2012.

Hoy, varios años después, puedo darme cuenta que aquellos ejercicios y enseñanzas fueron mucho más profundo de lo que pude ser consciente en aquel entonces.

Diego me mostró una herramienta, una herramienta que tenemos todos, pero que aprendiendo a usarla adecuadamente, se vuelve la herramienta más preciada que podemos tener: la de elegir ser feliz.

Es la herramienta con la que aprendemos a valorarnos, a sentirnos plenos, a poner límites, a conocernos , la que cuando veo algo que no me gusta en el otro, me permite buscarlo en mí y corregirlo; la herramienta de aceptar al otro, sus deseos y quién elige ser; la de aceptar las circunstancias, aprender de ellas y elegir cómo afrontarlas.

La herramienta con la que descubrimos conceptos y costumbres heredadas que nos limitan a la hora de pensar, actuar y sentir. Viendo y reconociendo esto en nosotros, comenzamos a transitar el camino para ser libres y felices, construyendo nuestras propias reglas y conceptos para vivir".

Victoria Mujica

"Me encontré con Diego en un momento en el que sentía mucha tristeza, si bien tenía “todo” algo me faltaba adentro, empezamos a trabajar desde un lugar que era nuevo para mí, sin embargo desde la primera sesión me sentí posicionada en otro terreno. Después de un tiempo de ir construyendo diariamente nuevos paradigmas y deconstruyendo ideas, decidí empezar el Curso de Empatía grupal con el cual se continúa el trabajo que uno hace individualmente, pero compartiéndolo con los demás, lo que me resulta muy gratificante y me mantiene en una vibración que me corre de la mente y me lleva a sentir y conectarme con mi mundo interior. Al tiempo comencé también el Curso de Sanación Empática con el fin de poder expandir sanación a más personas.

Para mí trabajar con Diego y ser consciente de la empatía fue ver cosas que me pasaron siempre y las padecía para aprender a aceptarlas y aceptarme a mí misma y ser consciente que las circunstancias pasadas de mi vida no son las que marcan quién soy sino que sólo fueron circunstancias que tuve y diariamente tengo que aceptar y perdonar para que pueda ser quien soy y expandir sin prejuicios de la mente todo mi ser y poder construir mi presente desde un lugar más sano para mí y mi entorno. Agradezco profundamente a Diego por la guía en este camino".

Juliana Pachino

" Diego es una persona maravillosa, me enseñó a sentir la vida de otra manera. Me enseñó que puedo elegir ser feliz. Gracias por esto y por todo lo que viene, querido amigo! "

Edel Gattoni

"Mi hija mayor sufría de muchos dolores de cabeza todo el tiempo. Mi hermano me recomendó que hiciera acupuntura y entonces conocí a Diego.

Él entro, la vió y sin hacerle nada me dijo: "No tengo que hacer nada ,no necesita acupuntura. Tu hija es un niño cristal ella siente todo lo que pasa en su entorno y eso es lo que como no sabe manejar le está provocando los dolores de cabeza".

Obviamente yo no entendía nada, comencé a leer sobre los niños índigo y cristal. Confié en Diego y Ailen fue algunas sesiones con el terapeuta holístico después se le fueron los dolores de cabeza.

No se ponerlo en palabras podría decir que él le enseño a sentir su interior, a aceptar sus sentimientos, sinceramente le hizo bien y eso es lo importante.

Luego de algún tiempo yo también fui con Diego que me ayudó a resolver cuestiones con mi madre, mi familia ver algunas relaciones tóxicas y a modificar mi forma de actuar, aceptando mis sentimientos, reconociendo aquello que hacía y aún hoy hago por los otros o por el deber ser para dar lugar a lo que siento ante determinadas situaciones y determinadas personas.

Tengo mucho camino por transitar pero empatizar conmigo es un descubrimiento que a mi me hace bien y un camino que quiero seguir descubriendo".

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Camila Todaro (Canadá)

“Mi nombre es Camila. Decidí venir a vivir a Canadá después de un largo trabajo con Diego, el cual continúo a distancia. Me sigue ayudando día a día a concentrarme realmente en lo que quiero y siento, y a ver con claridad que, si bien a veces es un trabajo difícil, con su ayuda me resulta una tarea muy gratificante. Hablamos, vemos el problema si es que lo hay, lloro, río y luego programamos trabajos conmigo misma. Cada vez que puedo intento hacerle llegar a mis amigos la placentera experiencia con la Sanación Empática: no hay vuelta atrás.” Camila Todaro (Canada)

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Tomás Martino (Inglaterra)

Mi nombre es Tomás y hace algunos años decidí venir a vivir a Inglaterra. Si bien en su momento las charlas con Diego me ayudaron a tomar impulso, me gustaría destacar la importancia del acompañamiento y guía que recibo de Diego en los momentos difíciles del día a día lejos de casa. Momentos que después de una charla terminan muchas veces pareciendo no tan difíciles o terribles como pensaba.

En esos momentos de ansiedad y angustia en los que se hace muy difícil pensar con claridad y ver las cosas de manera simple, las charlas y los ejercicios de relajación que hacemos juntos, siempre me ayudan a bajar ese cambio necesario para poder ver las cosas con más tranquilidad, reenfocar los objetivos y metas, y ver lo bueno de lo que me toca vivir en esta etapa.

Con tan solo contarle algunas situaciones de tu vida y cómo te sentís, Diego tiene una capacidad increíble de codificar de manera instantánea lo que te está pasando y de guiarte para que puedas resolverlo.

Otra cosa que me parece no menor es que más allá de las sesiones “formales” que podamos coordinar, Diego siempre me escucha y está disponible entre-sesiones contestando y resolviendo dudas e inquietudes menores que puedan surgir en el día a día".

Facundo Beccaglia

"Les voy a hablar de una persona muy especial que tiene unos dones y características increíbles que yo creía de película o irreales, un ser de luz que puede ayudar a todo el que se lo pida, siempre va a estar abierto a todos. Él me ayudo a sentirme bien y salir de un momento feo de mi vida. No fue fácil, pero juntos pudimos escapar hacia la luz. Con él aprendí a elegir lo que quiero y lo que no quiero, a tomar decisiones por mi cuenta, a no conformarme con poco porque puedo tener todo y mas; a aceptarme, a perdonar, a que no me importe lo que digan los demás, a estar parado firme sin ningún arrepentimiento, a amar a todos, aun a los que me lastimaron, y ser comprensivo con ellos; a ser justo, a ser amigo de mi mismo, a vencer el miedo a estar solo y disfrutar de cada momento que vivo, a vivir en el presente, a no depender de nadie: mi felicidad depende de mí.

Me transformó en una persona más sensible y más atenta a mis propios sentimientos, a escuchar cuando mi cuerpo habla, a escuchar a los demás, a darme cuenta que nada en realidad es un problema, que todo, absolutamente todo tiene una solución y su razón de ser y siempre es para mejor. Me enseñó a ser feliz.

Esta persona de la que estoy hablando no es Diego, estoy hablando de Facundo. El Facundo que estuvo escondido muchos años y que gracias a Diego pude descubrir. Me di cuenta que todos tenemos la luz interior y que solo es cuestión de dejarla salir y decidir ser felices, y estoy completamente seguro que esa es la mejor elección que alguien pueda tomar".

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Hernán Paganini

(Seattle, EEUU)

"Conocí a Diego en un momento de búsqueda introspectiva, intentando dar con nuevas herramientas para comprender diferentes sensaciones que hasta ahí no tenían nombre ni forma precisa. El punto más álgido en el trabajo consciente con él, fue durante un período muy complejo en el que tuve que soltar una relación extremadamente tóxica de varios años, junto a toneladas de miedos acumulados que se me habían activado y tomado la existencia emocional y física casi por completo. Me sentía completamente perdido y desconectado de mi propio centro y Diego significó para mi una inmensa brújula en la noche más oscura. En el fondo sentía todo lo que tenía que realizar y las decisiones que tenía que ejecutar. Todo ello requirió de coraje y de confiar más allá del corto plazo.

Hoy día me encuentro en un momento de apertura y expansión asombroso; desde luego el trabajo de vida no se finaliza y siempre habrá caminos por explorar, sanar, aprender, atravesar y nutrirse. Siento que los miedos se nos presentan como pruebas, bajo esto disponemos de posibilidades, podemos quedar atrapados e inmóviles en ellos o tomar coraje, atravesarlos, transmutarlos y convertirlos en materia prima para evolucionar y encontrarse con el todo reflejo de uno mismo; eso fue mi mayor trabajo, reconocerme, poder verme, agradecer estar aquí y accionar para dar cuenta de ello.

Ánimo, recuerda siempre que las batallas y reconciliaciones con uno mismo se presentarán a diario, pues para eso decidimos nacer; tu eres tu propio límite y posibilidad, así que disfruta el viaje, aliméntate de todo y todos, aprende, desaprende, sueña y no dejes de vivir hasta la próxima transformación."

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Santiago García (Dinamarca)

"Voy a cometer la injusticia de decir que Diego es un amigo porque todavía no se inventó un término más exacto para definirlo. Digamos que es un amigo que con una mano te sostiene y con la otra te cachetea para despertarte. A través de conversaciones y visualizaciones trabajé a distancia temas que tenían que ver con el desarraigo de vivir afuera. Me fui de Argentina en el año 2018 y cuando la cosa se complicaba lo llamaba y me atendía siempre. Ahora lo sigo todos los lunes a la mañana en las clases poderosas que da en su canal de Instagram".

Ezequiel Cosenza (Argentina)

" Se me hace muy difícil empezar a contar sobre algunas de mis experiencias sin agradecer a Diego y su guía. Un humano en su máxima expresión, un humano que me hizo cambiar mi visión del humano y de lo humano. Comencé a entender que el humano es un animal y que, como todo animal, necesita del contacto con la naturaleza. Entendí la necesidad de conectar  con esa naturaleza porque ahí es donde se siente, ahí es donde uno se da cuenta que el lenguaje se suele quedar corto a la hora de explicar cosas que nos pasan, ahí esta nada más ni nada menos que nuestra esencia. En esa naturaleza están los paisajes más bellos y los más horribles. Los más luminosos y los más oscuros. Entendí que se necesitan el uno a otro porque en algún punto se complementan. Estos paisajes opuestos pero complementarios están siempre. Están los que gustan y los que no gustan; los que hacen bien y los que hacen mal; los luminosos y los oscuros. Y todos. Entendí que a todos hay que atravesarlos en algún momento y que SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE depende de uno elegir que paisaje mirar y donde quedarse.

Esa gran Naturaleza está compuesta por muchos elementos: entorno, ya sea, amigos, familia, situaciones, circunstancias y etc. Entendí que, porque a mi me guste algo, me haga bien, me haga feliz y/o sentir pleno no significa que a todos les suceda lo mismo. Y viceversa, si a otros algo les hace bien, felices y/o plenos, no tiene que sucederme lo mismo. También hay personas que eligen lo que, para mi, es malo y dañino y las puedo amar igual sin necesidad de hundirme en esas situaciones ni emociones que no me van. Aprendí y entendí a respetarlo,que hay familiares, amigos, no amigos, seres queridos, parejas, compañeros de trabajo, el verdulero que saludo todos los días y otras muchísimas personas que eligen el sufrimiento, el malestar, el drama como modo de vida y contra ello no puedo hacer nada. Respetar esas elecciones. Ni yo ni nadie puede hacer que salgan de esos lugares, solo sale quien quiere salir.

La naturaleza es cambio constante, todo cambia todo el tiempo. Hay una frase que dice "nadie puede bañarse dos veces en un mismo río", este es mi segundo año en el curso de Empatia y el tercero que tomo sesiones con Diego y si bien las temáticas son siempre las mismas - o parecidas- jamás es igual, siempre se refresca algún concepto, siempre se percibe desde un nuevo punto de vista. Es como subir a un mirador muy alto, que cuesta subirlo y que en un lugar determinado se contempla una vista hermosa, una vista satisfactoria, que da paz pero siempre hay un peldaño más, un punto de vista más arriba que se ve mucho mejor y se sienten muchas más cosas. Lo que se ve y se siente es cada vez más lindo hasta que en un punto uno se da cuenta que toda esa belleza es un reflejo de lo que uno tiene dentro... Después de eso, se sigue subiendo porque siempre hay más.

Entendí y aprendí que somos energía dentro de materia. Nadie me había hablado de eso. No sabía que el cerebro es materia y que usarlo demasiado como materia es peligroso. 

El cerebro está extremadamente estimulado por la sociedad de consumo, que ropa usar para ser aceptado por tal grupo, que tener para agradarle a cual o tener para ser como quien y así infinidades de cosas que, muchas veces, nada tiene que ver con nuestra esencia. Entendí que ahí radica uno de los principales problemas, relacionarse más con la materia que con la esencia. Antes de comenzar en Empatia me parecía muy de "volado" creer en esa diferencia, que era algo demasiado difícil... Aprendí que estaba todo más cerca de lo que pensaba, al alcance de la mano, como dice Diego,  con ser un 51% esencia y 49% materia ya hay una diferencia abismal y que se logra simplemente dando el primer paso, como todo camino largo... Tal vez ahora sea un volado y no me de cuenta, en tal caso, prefiero ser un volado con un uso pleno de conciencia y no un "razonado" frío y calculador que no se anima a nada que la matemática no avale.

 Entendí el funcionamiento del Ego y de sus herramientas. He tenido miles de batallas con él, algunas pérdidas y otras tantas ganadas. Entendí que sacarlo que su lugar de comodidad es arrancar una pelea. Entendí que él estas peleas las hace con las mismas armas y con las mismas técnicas. A medida que hay menor relación con la materia y más con la esencia se adquieren nuevas técnicas, nuevas herramientas y más experiencia para dominarlo o, en caso que uno lo desee, perder la batalla.

Aprendi a conectarme con mi conciencia y así descubri Mi forma de vivir y como quiero vivirla.

Aprendí que todas las conciencias están conectadas mediante una gran red de conciencia. Aprendí que como se trata al otro es como se trata uno mismo, eso que tanto nos enoja del otro, eso que tanto odio nos despierta tal vez tiene que ver más con nosotros mismos que con el otro en sí. Lo mismo que con el amor, que es de uno y no hay que darle los Derechos de Propiedad a otra persona. Endendí que hay gente que lo va a querer compartir y gente que no, que al fin y al cabo el amor (y la capacidad de amar) habla de uno y no de quien lo recibe.

Entendí que para salir del cascarón hay que romperlo y la fuerza que para lograr eso y todo lo que uno se propone se llama confianza. Entendí que hay que tener cuidado donde se pone la intención, porque donde va la intención es donde va todo el potencial. Como dicen por ahí "quien sabe que suficiente es suficiente, siempre tendrá suficiente", nada más para decir que agradecimientos : a Dieguito y su guía; a los chicos que articulan Empatía, Guille, Juan, Facu y Rocío quienes siempre están con la mejor para escuchar, dar una mano o simplemente hacer un gran trabajo como el que hacen y, también, a todos los que asistieron y asisten al curso, un lugar donde se suele samarrear al sentido común y entre todos juntamos lo que cae y construimos algo, creo yo, mucho mejor".